El número de la bestia

agosto 12, 2010 by


A los 8 años la cosa que más me gustaba en la vida era jugar Mario Kart en el Super Nintendo. Aun cuando venía de una familia con primos que decían  Bosgüer y Yosi, superaba mis limitaciones genéticas y pateaba traseros. Acontece que en uno de los muchos días que duraron mis ocho años me disponía a jugar Mario Kart, después de un largo largo día en la calle pateando un bote de frutsi imaginando que es un balón, cuando encuentro a mi mamá viendo una película en la tele de mi cuarto. ¿Por qué si hay mil otras teles más dentro de nuestra lujosa mansión? Era un misterio para mi.

Ah, una pausa, si piensan que me contradigo al decir que jugaba con un bote de frutsi y al mismo tiempo vivía en una mansión, sepan todos que desde pequeño me ha gustado compartir actividades con los menos afortunados socioeconómicamente. Es por eso también que tengo este blog, piojosos. De hecho hay una película sobre ese aspecto de mi vida. Creo que le pusieron Ricky Ricón o algo así.

Retomando. Mi mamá estaba viendo La Profecía en el 5 (el 5 de Suecia que nos llegaba por satélite, obviamente) y me dijo que si quería volver a jugar Mario Kart en la vida tendría que ver la película completa. ¡La Profecía! Ahora, mi mamá siempre ha sido un tanto cruel conmigo, “para que te formes caracter” ella dice, mientras me echa sosa caústica en la muñeca.

Been there, done that.

Así que me senté aterrado viendo cómo durante dos horas iban muriendo uno por uno los que descubrían que Demian, con ese adorable e inofensivo nombre, era en realidad la reencarnación del diablo. Mi terror era el de cualquier niño de ocho años viendo la película y la tarde concluyó sin que se me saliera el corazón por el pecho en un baño de sangre, como preveía que pasaría en cualquier momento.

Tuve pesadillas por un par de días, como era de esperarse y pronto mi vida volvió a la normalidad con mis tardes de Mario Kart. Hasta que un día por azares del destino y de que en 1998 todavía no tenía Internet, me paré frente al espejo a husmear en mi cabeza para ver si no tenía yo también un 666 como marca de nacimiento entre el cabello. Oh, el horror. No sabía si era un 666 pero sin duda era una mancha muy sospechosa la que se asomaba entre mi cabello.

Dudas surgían en mi satánica cabeza ¿Qué tal si yo era el anticristo? ¿Qué tal si la gente a mi alrededor estaba destinada a morir en accidentes ridículos facilmente prevenibles como la gente de la película? ¿Qué tal si me seguía un doberman negro poseido por el diablo a todas partes para cuidarme? ¡Con el miedo que le tengo tenía a los perros! Y por supuesto, todo lo que implicaba ser el anticristo para un niño criado en colegio católico de frailes. Mis dudas y preocupaciones eran bastante razonables, como por ejemplo, ¿Tendría que luchar contra Jesucristo? ¿Usariamos nuestros respectivos superpoderes? ¿No podríamos decidirlo mejor en un torneo de Mario Kart? ¿Jesucristo sería de los que dicen Bosgüer y Yosi o de verdad representaría una amenaza?

Así que por años me atormenté con la sospecha de que muy posiblemente yo era el anticristo. Toda la evidencia apuntaba a ello. Lo olvidé como al año cuando de nuevo, por azares de la vida (o designio satánico), lei en algún lugar que el número de la bestia en realidad el 616 y no el 666 como todos creen y oh, el horror regresó. Después de todo el número de mi casa era 616 y mi código postal también llevaba ese número, lo único que eso podía significar era que yo era la mismísima reencarnación de Satán. Mis malviajes infernales regresaron pero esta vez con más años y madurez encima decidí aceptar mi naturaleza diabólica y usar mis poderes para vengarme de los niños que me ganaban en los tazos, entre otros asuntos importantes de niños, seguramente implicando practicar la necromancia para revivir a un dinosaurio y llegar montándolo en la escuela. Sobra decirlo, eso también fue un fraude.

Intento número 254

Diez años después volteó atras y me rio, pero las matrículas de las dos universidades en las que he estado han incluido el ya cabalístico 616, y sigo sin encontrarle forma al lunar en mi cabeza. Así que si un día ven en las noticias que alguien logró revivir un dinosaurio y llegó montándolo a la UNAM, sabrán que soy yo y que mi yo de 8 años tenía razón

Viejitos douchebags en el metro

julio 17, 2010 by

El otro día me condenaron al infierno en el metro. Siempre se sube gente bien rarita al metro pero nunca nadie que me amenace con una eternidad de tormento y dolor. Entre las creaturas fantásticas que he visto en dos semestres de metro todos los días se encuentran:

  • Gente que vende discos de autosuperación con frases de Arjona con Hey Jude en piano maricón de fondo.
  • Cochinos hippies que venden discos con sus poemas
  • Dos niñas bailando Lady Gaga
  • Faquires, niños de 4 años hincados pidiendo dinero, viejitas que apenas pueden caminar vendiendo estampitas, ciegos y demás delicias pintorescas de este nuesto bonito tercer mundo. (Por cierto que creo que es por esto que la gente en el DF es tan políticamente conciente, por la miseria desfilándoles en la cara todos los días)
  • Gente que todavía usa gel (Como dato curisoso, el DF es el único lugar del mundo donde todavía venden y se usa el gel)

Pero normalmente lidio con todos desviando la mirada para no deprimirme (por la gente con gel, más que nada) o haciendome el dormido. Mi táctica habitual no funcionó con este viejito que se subió de repente gritando pasajes de la biblia, inmisericorde a la gente del vagón. Y después de cada pasaje nos daba una breve reseña ejecutiva que nada tenía que ver con lo que había leido, prohibiendo todo lo divertido para hacer en esta vida.

Retrato hablado del sujeto

Luego hizo la cosa más imbécil que he visto hacer a alguien en 20 años de ver a gente comportándose como imbécil: Nos condenó a todos al infierno. Miró su reloj y dijo alto y claro “Hoy a las 10:23 am del 13 de junio de 2010, les estoy haciendo saber la palabra del señor. Para que después no digan que no les advirtieron de los peligros del infierno” o algo así. Poco le faltó para decir mi número del seguro social y mi matrícula de la escuela para que nadie se fuera de ahí pensando en que todavía existía la posibilidad de un afterlife tranquilo y sin dramas.

También con esa frase acabó con cualquier posibilidad de negación plausible que tuvieramos frente a San Pedro. ¿Ven lo que hizo? Si dentro de cien años me muero y me encuentro a mi mismo con las puertas del cielo cerradas ante mi hermosa (oh, hermosa) cara, no voy a poder decir “¡Cheese Us Christ! Es que había tantas religiones en la tierra que, bueno, uno simplemente no podía decidir por cuál es la correcta.” Porque algún angel listillo me dirá “No, chavo, te dijeron claramente el 13 de junio de 2010 que te ibas a ir al infierno si no hacías lo que decía la biblia y no hiciste caso”.

En resumidas cuentas estoy condenado a nadar eternamente entre mares de fuego, dolor y tormento por culpa de un pinche viejito mamón en el metro.

Refritos del Tumblr

abril 11, 2010 by

Mi vida es un sitcom y ya salté el tiburón

Así que el otro día venía en el metrobus y se paró en el rojo de un crucero. Me asomo por la ventana y veo asombrado a un enano haciendo malabares y pidiendo dinero. Ahora, no es la primera vez que veo un enano, pero soy de Monterrey y allá quemamos a los enanos, a los gitanos, homosexuales y demás calaña que impide el progreso social y etcétera, así que me sigo sorprendiendo cada que veo uno.

Como sea, estaba el enanito muy metido en su onda de enanitos, cuando volteo a la avenida y veo asombrado como viene cruzando… otro enano! Entonces el enano malabarista termina, se voltea y en ese momento los dos enanos cruzan miradas. Cuáles son las posibilidades!? De verdad! Se quedaron viendo un rato y dios mio, sus caras de sorpresa.

Creo que nadie más vio (o los chilangos no tienen alma, que es más probable) porque fui el único que se empezó a reir como imbecil o poseido en pleno metrobus. True story.

Cartas desde el infierno

enero 27, 2010 by

Querido blog:
Hoy regresé a mi departamento y sigue sin haber agua. Sigue siendo un asqueroso agujero en la pared.

P.D. Llegué a las puertas del edificio y había una ambulancia estacionada afuera. En el lobby una camilla vacía. Mientras cerraba la puerta del departamento vi que bajaban a alguien por las escaleras. No le vi la cara.

Son un público horrible y los odio a todos

enero 11, 2010 by

Escopetazos de realidad 3: feat. Isaías

octubre 15, 2009 by

Isaías dice:
*imaginate
*cuando se puedan mandar cosas por la compu
*asi como la teletransportacion de goku
*pero electronicamente
*la vida va a ser más barata

*y a nivel industrial, todas las entregas y envios del mundo asi, en un click
*y todos los productos bajarían su precio a la mitad
Robot
dice:
*los traileros marcharían indignados
*y las carreteras estarían siempre vacías
Isaías dice:
*no wey
*los traileros
*se apoderarían de las carreteras
*enojados por sus constantes despidos
*desde esa invención del teletrasportador
*serían como piratas
*pero en las carreteras
*y en trailers en vez de barcos
Robot dice:
*piratas urbanos en el mar de concreto
Isaías dice:
*y como ellos, grupos de pilotos, camioneros, taixstas y compañias dueñas de autos
*en su rebeldía
*dominarían ciertos sectores
*serían como bandidos
*y el mundo sería menos seguro
*y
*ya me voy a dormir

*

isaías dice:
*wey porque pegan tanto los doctores ultimamente?
*todos quieren ser doctores como greys anatomy
*o dr house
*o para estar investigando una cura de la influenza
*de repente son el hit los medicos
*y antes ni quien los pelaba, nadamas cuando te enfermabas
Robot dice:
*jajajajajajajaja
isaías dice:
*ojalá los ingneieros se pongan de moda algun día
Robot dice:
*no creo
*no me imagino una serie de drama de ingenieros
isaías dice:
*ironman wey

Escopetazos de realidad 2

septiembre 29, 2009 by

Jorge: No debiste haber gastado tus faltas. Las faltas son para momentos como éste.
Robot (Con las manos en la cara): Mi vida entera es un momento como éste.

*

Robot: Quiero café helado, cómo hiciste el tuyo?
Caracol: Con hielos, café y leche. En la licuadora.
Robot: No tengo licuadora… Usaré el molcajete.
Caracol: DF Style.

*

Caracol: Wey los vegetarianos qué pedo? es como si las plantas dijeran ‘nel ya no quiero comer sol’ y se fueran a su cama de bronceado.

*

*Conversación de msn* Yo soy homeless, por obvias razones. Y Daniel es Daniel, por obvias razones tmb.

homeless dice:

*bien que lloraste cuando te dijeron que la iban a quitar

Daniel dice:

*jajaja

*ñeeh

homeless dice:

*no te hagas dani

*tienes 15 años

*a todos los niños de 15 años les gustan las novelas de las 4

*no tiene nada de malo

Daniel dice:

*.fucku

homeless dice:

*es normal

Daniel dice:

*tengo 17

*U.U

homeless dice:

*parte de su incómodo desarrollo

Daniel dice:

*veías la novela de las 4 cuando tenías 15?

homeless dice:

*no, yo no

*yo a los 15 ya tenía 17

Hay

septiembre 20, 2009 by

un misil en mi placard

una serpiente en mi bota

una bomba en el colegio

También: Estoy haciendo los mil ensayos que tengo para mañana ebrio. Considerenlo el experimento número 8.

Número ganador

septiembre 15, 2009 by

Ya perdí el contacto con la realidad. Era de esperarse con tanto estrés. Ahora me paso las clases dibujando las espaldas de todos los de la fila de adelante y a la maestra hablando, dibujando conejos mutantes y paisajes de espacios abiertos en los margenes de las libretas. En la casa me pongo a hacer posters y stickers, que después voy dejando por mi camino. En los señalamientos de mi calle, en las escaleras eléctricas de la estación, mi asiento del metro, los baños de la escuela, mi salón y salones ajenos. Es un camino de migajas. Ya ni hago la tarea y cuando los maestros me preguntan cosas de lo que estamos viendo en clase, nunca se de lo que están hablando, a veces nisiquiera entiendo la pregunta. Ya me volví loco. Me gané la lotería.

Game Over

septiembre 10, 2009 by

En la universidad no funciona mi máxima de vida de dejar todo para última hora, o sea, si funciona, pero implica dormir 3 horas y ser un zombie durante el día. Pros: Por dormir tan poco desarrollo ojeras de mapache, pronto evolucionarán en un antifaz y en el pretexto perfecto para convertirme en superhéroe. Contras: Ser un zombie durante el día aumenta mi hambre de cerebros, cuando me doy cuenta ya estoy babeando y mordiendole  la cabeza a la chava de adelante.

Aparte está el hecho de que he tenido más tarea en el último mes que en toda mi vida, es como si los maestros estuvieran siempre atorados en “modo final de semestre” y bam, tres tareas por clase para la siguiente. Hay días que no hago mas que comer, hacer tarea, cenar y dormir, u otros más patéticos en los que se me olvida cenar y tengo que almorzar una torta del oxxo fría en la mañanita del día siguiente para sobrevivir.

Racoon_m

En la foto: Yo, buscando sobras entre la basura para cenar. Not pictured: Sufrimiento postmoderno.

Y por supuesto: Mi vida no sería el sitcom que es sin las minusculas tragedias constantes del día a día. No siempre tengo tiempo para acabar toda la tarea que me dejan (principalmente porque la empiezo a medianoche), así que a veces le doy prioridad a dormir para no morir y dejo las cosas a medias. Dos maestros se apiadaron de mi y me dejaron llevar después (para hoy) las tareas atrasadas, así que estaba anoche tecleando furiosamente y rugiendo, cuando veo que le quedan 15 minutos de pila a mi laptop, voy por el cargador y madres, no prende! Con lo ultimo que me le quedaba de vida, alcancé a imprimir una sola tarea (que no revisaron). Las otras 4 que ya tenía por lo menos empezadas, se quedaron adentro de la computadora ya sin vida, a las 2 am… Entonces estoy teniendo mi trágico momento cuando de repente la pantalla de la compu se prende otra vez y aparecen las palabras GAME OVER… Continue? Yes/No. Por suerte conseguí otra vida durante el fin de semana y ya había salvado ese mismo día en la tarde (hay un checkpoint a dos cuadras de mi casa), pero igual fallé en la escuela.

Yhoy saqué 9 en un ensayo. Definitivamente ésta no es mi semana.


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